La primera parada era prácticamente nada más salir de Flåm, en el mirador de Stegastein. Se trata de una plataforma de madera con un final de cristal que permite una magníficas vistas del fiordo Aurlandsfjord
Después de bajar del mirador, atravesamos el túnel más largo de toda nuestra expedición, 25 km!!! (para que os hagáis una idea de la magnitud, el túnel del Cadí mide 5 km). Para intentar que se haga más ameno tienen varias trozos iluminados de una forma diferente
Más adelante, nos encontramos con el glacial de Briksdal, desde su vertiente sur
Para llegar a la cabaña donde dormiremos hoy
Después de comer, nos dirigimos a la vertiente norte del gladial de Briksdal, que es desde donde se puede observar de más cerca. El cansancio de estos días y las lesiones de la expedicionaria herida hacen que nos decantemos por utilizar unos pequeños vehículos para subir hasta casi 200 metros del lugar más cercano el cual nos permite observar el glacial
Después de recorrer a pie los últimos metros, podemos observar el glacial. Es magnífico, lástima que a medida que pasan los años se va "encogiendo"
Al bajar del glacial, nos hemos dirigido al teleférico de Loen, el que dicen que es el más empinado del mundo. Sólo hemos subido dos miembros de esta expedición, ya que al tercero sus miedos a las alturas no se lo han permitido.
Sólo puedo decir una cosa: ESPECTACULAR!!!!
Todo, el teleférico, las vistas, todo!!!
Juzgad vosotros mismos
Y, con estas grandiosas sensaciones, de vuelta a la cabaña, donde un expedicionario ha decidido darse un baño en el fiordo
Y ahora, a descansar, que mañana cogeremos el último ferry que nos queda para llegar a Geiranger.

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